Cayendo al vacío

Cayendo al vacío… Ésto es lo que he experimentado. Horrorosa experiencia, ya os lo digo, y me gustaría compartirla con vosotros.

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Seguro que muchos de vosotros vais a saber de qué hablo, enseguida, porque habréis caído al vacío como yo y, otros, no lo habréis experimentado., Pero, quizás, con esta experiencia que os voy a compartir, podría ayudar en algo, o estar sobre aviso… No sé… Espero que, de cualquier forma, sirva para algo.

Cayendo al vacío

Experiencias como las que he vivido, -mejor sufrido-, en este par de semanas, se las he escuchado a alguien alguna vez pero os aseguro que, si no lo vives, no te sirve para mucho la advertencia. El viernes de Dolores fue el santo de mi madre, Caridad; ahí empezó todo. Entre que era su santo, que va a hacer un año de su muerte y que estaba tocando, esos días, el tema de la muerte, agonía y demás, -lo de mi madre es otro tema que os contaré más despacio-, de pronto, en una meditación, vi como se abría un agujero en el suelo y empecé a caer en él como si estuviera absorbiendo. De hecho, me absorbía. Llegué al fondo, a un sitio desconocido para mí, oscuro, espeso y tenebroso.

Al salir de la meditación estaba fatal y así he estado todos estos días. Me he encontrado con recuerdos que no sabía que estaban, con emociones tóxicas que creía haber superado, con traumas de la niñez que, pensaba, que habían desaparecido. Quería salir del agujero e iba trepando y agarrándome en los salientes, pero en cada uno me encontraba una cosa. He sentido dolor, físico y psíquico, inseguridad, baja autoestima, rabia, enfado, ira, me he sentido inútil, pensaba: ¿cómo puedo pretender ayudar a los demás si no puedo ayudarme a mí misma?. También he sentido sed de venganza, no entendía nada. No soy así. Estaba encogida sin querer hacer nada, no quería moverme, por un lado quería escribirlo para deshacerme de ello, pero era incapaz de expresar nada. Ahora lo estoy empezando a masticar y hacer la digestión, a intentar recomponerme y unir piezas. Quiero saber qué ha pasado e investigar dentro de mí a conciencia, ahora que estoy mejor.

Sé que ha empezado un cambio. Los cambios son buenos pero deshacen antiguos patrones para componer otros nuevos y eso se paga de alguna manera. Viendo una película, en esos días, oí algo que me gustó y pienso que es así: cuando te agachas y te encoges, cuando tienes temor y prefieres no moverte, los demás se sienten cómodos y pueden saltar sobre ti. Todos tenemos luz y oscuridad, pero parece más fácil enseñar la segunda, preferimos instalarnos en lo negativo, porque por desgracia es lo que manda. Si sacamos nuestra luz los demás empezarán a sacar la suya porque, inconscientemente, los estamos invitando. Todo y todos estamos conectados así que, lo que uno decida sacar de sí mismo, se extenderá como una red a través de la vibración energética y contagiará al resto. ¿Tú que decides sacar de ti mismo: la luz o la oscuridad?. Esto tan simple me empezó a sacar del lío emocional en que estaba metida; seguramente necesitaba escucharlo en ese preciso momento.

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