Y ahora conecto contigo

Y ahora conecto contigo. Después de un año he podido comprender porque tú me lo has enseñado.

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Y ahora conecto contigo aunque me haya costado caer en el vacío por cabezona, por creer haber hecho “un cursillo rápido para listos” y pensar que todo lo tenía superado, que sabía mucho, que la oscuridad era algo que tenía olvidado y trascendido, por creerme una super-woman de la vida. Pues como estaba en la luna de Valencia, viniste tú a darme una colleja y decirme: ¡espabila, niña, que el camino es muy largo!.

Y ahora conecto contigo

Sí, claro, me refiero a mi madre. Todo lo que rechazaba de ella se acabó. Eso fue hace un año. He estado imaginándola tal cual era en vida y no quería saber nada. Murió, se fue y ya está. Ahora le he pedido perdón por mi egoísmo y falta de compresión, por no haberla entendido, pero ella se ríe, dice: “¿perdón? ¿por qué?”… Yo no estaba bien de la cabeza. Pero no me voy a adelantar, si no, pierde la gracia. Lo que os voy a contar ahora es totalmente cierto. Al menos es mi verdad y me ha puesto una inyección de esperanza y aire fresco. No creáis que es fácil contarlo porque, ni yo misma, lo he asimilado aún.

La historia empieza el viernes de Dolores, santo de mi madre, que se llamaba Caridad. Yo no me pongo el despertador nunca porque no me gusta despertar violentamente; pues bien, estaba dormida. Ese día iba a levantarme más tarde porque era fiesta. Pues no; a las 8, más o menos, se puso en marcha el ordenador -que estaba cerrado porque estaba durmiendo- se puso a hablar solo y cerrado -quedaros con esto- con un vídeo que estaba viendo el día anterior sobre la muerte. Imaginar como me quedé; fueron unos segundos, no se cuantos, y se paró todo de repente. Pensé que, si había próxima vez, tendría tranquilidad y lo grabaría. El susto fue del quince, pero ahí se quedó la cosa. Por la tarde fue cuando, en la meditación, pasó todo lo que cuento en cayendo al vacío y fue ahí donde se abrió la puerta misteriosa que no pude entender y que todavía estoy analizando, reflexionando y asimilando. Ah, y lo mejor; siempre he dicho que, de mi padre conmigo, tenía muchas fotos de pequeña pero, de mi madre, ninguna. Pues viendo unas facturas de un cajón se cayó al suelo la foto que veis aquí en el post. En la cabeza no cabía lo que pasaba. Siempre he tenido sensaciones y capto muy bien la energía pero, de ahí, no pasaba.

A partir de entonces -no preguntéis por qué- sé perfectamente como está mi madre; la veo en mi mente cuando medito; “los mensajes” que capto son claros: sé que le viene bien a ella, para avanzar, la meditación con Reiki y ho´oponopono que hago por las tardes, que le ayudo y me puede ayudar. Me ha hecho ver la oscuridad que tengo en el subconsciente y creía resuelta, que podemos desbloquear a la vez, juntas. Vi todo el dolor, odio, rabia, vergüenza, humillación, ira… y más cosas que aún tengo, bajé a lo más profundo de mí. Me trasmitió que eso está ahí y no lo debo rechazar, sino sanar. Al principio estaba fatal pero ahora estoy resurgiendo de las cenizas con un poquito más de conocimiento. A ella le hablo y me muestra que va avanzando. Lo sé por su aspecto: al principio estaba encorvada y vestida de marrón como al final de sus días. Progresivamente va cambiando de aspecto y ahora va de blanco con pantalón y blusa suelta, un turbante en la cabeza, está mas joven y va arreglada. Eso es para demostrarme que está bien; cuando era pequeña me fijaba si mi madre se arreglaba: si lo hacía sabía que estaba bien, si no lo hacía estaba mal -que era la mayoría de las veces- era el termómetro que me lo demostraba. También me comunica que mi padre, hermanos y abuelos están bien y los veo en meditación, también de blanco, pero más iluminados y alejados.

El día de la madre me volvió a hacer lo del despertador y ordenador y, aún teniendo la vídeo-cámara preparada y todo, por si volvía a pasar, no pude mover un músculo. Si hay tercera vez espero reaccionar. MAMÁ TE AMO.

¿Creéis que es un cuento chino?… Yo también lo creería si no lo hubiese vivido.

Y ahora viene la pregunta del millón: ¿hay vida después de la muerte?… Por mi parte os digo que SÍ, rotundo, sin duda, y mucho mejor que ésta. Ahora sigo con mi sanación y mis descubrimientos, que compartiré con vosotros. Por cierto, os contaré también de mi padre, porque es bastante “fuerte”.

Muchas gracias por entrar. Si me tomáis por loca podéis llamar al 112 para que vengan a recogerme. Por favor dad a BUZZ.

CONTINUARÁ….

 

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