¡Buenos días!
Hace tiempo que no publico una entrada sobre “x” tema, pero hoy siento la necesidad de hacerlo, y no solo porque se haya acabado la Navidad, sino también por el hecho de que las vacaciones han podido ser para muchos las mejores de su vida; sin embargo, para otros, el concepto que se tiene de la Navidad (disfrutar de la familia, momentos y risas) no ha podido ser posible, pues ni han sido vacaciones ni felicidad, ni nada por el estilo, sino todo lo contrario, es decir, un verdadero suplicio.
Es cierto que diariamente pasan cosas malas y buenas: parejas que se casan, parejas que rompen y se odian de esa manera tan parecida al odio, pero ¿sabéis qué? Todo pasa por alguna razón que ahora nos resulta inexplicable. Seguro que conocéis ese instante en que miles de cosas explotan y salen a la luz. Por eso, para mí, en cualquier caso, no significa el fin, aunque sí el principio de algo ¿maravilloso? ¿Y por qué no? Todo está en ti, y no puedes dejar que la marea te arrastre hacia un remolino de agua que ahoga. Eres el navegante de tu vida, coge el timón y busca tierra, pero no permitas jamás que las opiniones negativas y subidas de tono te hundan, pues no eres tú quien pierde credibilidad ni quien se sitúa a la altura del chapurreo con comentarios intolerantes, irrespetuosos e inapropiados. Recuerda que no eres aquella persona que un día consiguió lo que tiene, lo más valioso, y ahora lo está perdiendo. No entiende que tú, al fin y al cabo, has perdido “la posibilidad” de vivir en una gran mentira —¿acaso alguien quiere permanecer entre falsedad e hipocresía?—, pero el muy idiota te ha perdido a ti, y eso no lo va a recuperar nunca porque no hay nadie como tú. Pero tú sí puedes, otra vez, tener a alguien a tu lado, y te darás cuenta de que habrás ganado con creces, porque, a veces, la vida nos da tregua y tiempo a pesar de que pensemos que es un “no” en lugar de un “espera, tengo algo mucho mejor. Y es para ti”. Así que, por favor, quiérete.
Supongo que tendría que haber escrito algo como FELIZ AÑO, etc., y no lo he hecho, pero, de verdad, espero que tengáis un año feliz y excepcional, especialmente se lo deseo a aquellas personas que no han pasado unas buenas vacaciones y, por desgracia, aún continúan con una lucha interminable. Recordad que siempre hay salida, y eres tú.
Esta entrada va dedicada con un enorme cariño a ti, M., porque estás rodeada de gente que te quiere —aunque cueste verlo— y te acepta tal y como eres, muy grande.

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