Buenas noches en este día de la Tierra. Espero que lo hayan disfrutado cuidando de sus plantas, sus familiares y saboreando la naturaleza.
Hoy se ha celebrado el día de la Tierra. Tuvimos ocasión de celebrarlo, igualmente, el año anterior, en RMVMR. Este día se dispuso para que los habitantes más racionales -los irracionales ya lo hacen- tomemos conciencia de que hemos de cuidar de la naturaleza y del planeta donde vivimos. El resto de seres vivos continúan sus ciclos, días y noches, y se adaptan, como buenamente pueden, a los cambios que les imponemos los seres humanos.
Buenas noches, terrícolas
Pero… todos no somos iguales. Algunos seres racionales sí luchan para que las condiciones del planeta, su subsistencia y la nuestra, la habitabilidad y convivencia con otros seres vivos, sea posible. Otros… no. Vamos a hablar de los primeros. De los que disfrutan viendo el color azul en la atmósfera, durante el día y, negro por las noches. De quienes cuidan para que los rayos ultravioleta no nos quemen más de lo debido.
Personas que nos advierten de que las abejas son insectos que hacen muchísimo por nosotros dado que polinizan las plantas y son las causantes de que sigan existiendo esos otros seres vivos más inmóviles que suelen llenar de belleza los campos. Los árboles deben seguir existiendo porque nos valemos de ellos para tener oxígeno, para que la lluvia siga dándonos agua potable y podamos saltar en los charcos con los hijos.
Las especies animales son necesarias para equilibrar la vida en la Tierra porque todos los elementos que forman un ecosistema, en la biosfera, siguen un ciclo imprescindible. Hasta aquellos que menos nos gustan. Animales, vegetales o minerales que no nos agradan son útiles para cerrar ese ciclo. Hablamos de los animales “no racionales” supuestamente porque, las investigaciones científicas, nos descubren que son más “racionales” que los humanos.
Y, entre nosotros, la raza humana, todos tenemos derecho a vivir. Ningún pensamiento humano debe ser razón de aniquilamiento de los hombres ni causa de barbarie. Si perdemos a una persona, nunca podremos saber qué maravillas encerraba para compartir con todos ni como nos haría ser mejores, nos enriquecería o cómo hubiéramos podido ayudarla a ser mejor. De todos aprendemos. Cierto es que nadie es imprescindible pero todos somos necesarios. Tanto nuestro hogar, la Tierra, como sus habitantes.
Buenas noches, dulces sueños y feliz descanso.
