Buenas y biológicas noches

Tenemos dos temas o tres para elegir estas noches: o el trabajo de la nutrición en las células o la física y la química y las denominaciones.

Así que, ustedes, elijan. Llevamos casi una semana con los dos temas de biología, otro de matemáticas, dos más de física y química, uno de valenciano, plástica, inglés… y lavar, planchar, limpiar. Menudas noches pasamos. No, no nos dormimos. Es más: permitimos al cerebro que se tome otra oportunidad para volver a sus diecisiete.

Buenas y biológicas noches

Pero no les voy a aburrir con el tema de nutrientes. Dejaré que Ricard escriba en su bitácora las ideas que ha extraído y lo que pueda entender. Será un buen ejercicio para que aprenda a memorizar, sintetizando sus conocimientos. Así puede participar en nuestro día de la dieta aportando conocimientos muy útiles de estudiante.

Tenemos muchos más temas de los que tratar. Por ejemplo, lo que nos cuesta redactar un pequeño artículo de trescientas palabras. Ya, en otro artículo anterior, lo expuse. Volveré a ello en mi diario. El hecho de que salgamos a experimentar, tomemos fotos, escuchemos audios y miremos videos, leamos, aprendamos sobre el tema para no aportar información errónea y, posteriormente, escribamos, no es tarea sencilla.

Cuando, por fin, nos hemos preparado convenientemente, entre comidas, cenas, plancha, fregar, recoger y hacer deberes mientras atendemos el teléfono, toca redactar el texto. En muchas ocasiones lo sacamos sin corregir. Así, tal y como nos llega a la mente. De ahí que muchos lectores encontraran faltas ortográficas y gramaticales. Posteriormente las corregimos y damos forma al artículo. Quizás sean más nuestras ganas de dar a conocer esa idea que hemos construido o esa anécdota tan bella que experimentamos las causantes de que no seamos tan cuidadosas con las formas.

Más tarde, con tranquilidad, paseamos entre los artículos. En mi caso, ahora, como estoy trasladando aquí todo el material, tengo ocasión de reírme a carcajadas al observar lo ridícula que pude ser en un poema, lo mal que redacté un texto o la serie de burradas que pude colocar en otro. ¿Cómo puede ser posible? Esa es la vida del escritor. ¿En qué me estaría fijando? ¿A quién observaría? Si nuestros lectores supieran cuántas historias han podido surgir entre mochos y fregonas…

Lo cedo a su imaginación. A modo de “Cenicientas” virtuales. Espero que descansen. Buenas noches.

Bibidi Babidi

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