Para “Mujeres con arte” de Dudeklatero

En este último post enviamos, hacia “Mujeres con Arte”, la opinión de algunos de los redactores y colaboradores de Dudeklatero, tanto varones como féminas.

En el primer artículo hemos reflejado varios aspectos de la historia y el transcurrir de Dudeklatero y sus comienzos como RMVMR. Más adelante, en el segundo, comenzamos a dar la opinión personal y a presentar a los redactores. Ahora terminamos de ofrecer dicha opinión aunque no todos los redactores han podido participar por falta de tiempo o por las obligaciones cotidianas. Agradecemos esta oportunidad.

Opinión subjetiva del resto de redactores

María Victoria: Bueno… ¿qué os puedo decir de nuestra amistad?, Yo las conocì en el instituto… en esa etapa de mi vida de adolescente donde hacemos muchas amistades, pero donde las buenas perduran por el resto de nuestra vida, por eso aunque hemos pasado muchos años separadas, aquí estamos, con mas años, con mas vivencias pero con la misma ilusión de volvernos a encontrar y de tener un futuro juntas, cada una con su familia, cada una en un sitio, pero eso si todas juntas en nuestros corazones. Cada una tiene sus ideas, cada una tiene sus pensamientos, pero todas juntas tenemos la ilusión, esa ilusión de nuestro reencuentro, esa ilusión de nuestro trabajo, y sobre todo esa ilusión de que esta amistad permanezca para siempre, y estoy segura de que lo conseguiremos y de que no volveremos a separarnos.

Mayte: No sé decir cuándo se inició esto, si en el colegio de “San Miguel”, La Purísima Concepción, donde conocí a Maleni o en la academia de ballet donde Rosa Baena y yo nos encontramos. La reunión final, con Rosa Romero y María Victoria Moya, fue en el año mil novecientos setenta y tres, en el IES “Jiménez de la Espada” de Cartagena, en aquellos tiempos Instituto Nacional de Bachillerato o INB. Curso: tercero de Bup (Bachillerato Unificado Polivalente). Fue un año especial como nosotras que formábamos un grupo significativo y lleno de singularidades. La vida nos separó pero, creo que, de alguna manera, cada distanciamiento y reunión significa un cambio en nuestro interior para entender y valorar esta gran amistad. En su momento vi, en mis cuatro amigas -ahora cinco, junto a Fátima- detalles de una inteligencia especial, de gran creatividad, de un saber estar distinto en las otras compañeras. Unas similitudes fuera de lugar que se siguen dando. Somos distintas e iguales en el fondo y no puedo separarlas ni poner a una sobre otra porque no hay ninguna de ellas con la que no comparta alguna parte de mi vida. Aquí puedo ver un cuerpo completo y varias partes diferenciadas que se complementan perfectamente. Y a cada momento, sigo viendo lo mismo. Son unas mujeres fabulosas, buenas esposas, madres, pero, ante todo, personas magníficas. Dudeklatero: un sueño que está tomando forma a pasos agigantados y se hace realidad.

Óscar: es un punto de encuentro y oportunidad para que un grupo de amigas puedan expresar sus inquietudes.

Ricard: es un buen dominio. Sé que lo vamos a sacar adelante. Nos va a salir todo muy bien. Me gusta mucho.

Arte de mujer…

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