Fiestas de san Antonio Abad

El diecisiete de enero, día de san Antonio Abad comenzaron, en La Vila Joiosa, las fiestas de la Ermita que lo tiene como titular.

Entre otras, dos son las festividades que se celebran con mayor solemnidad en el barrio de la Ermita: las fiestas de san Antonio Abad, en enero y las de san Miguel, en septiembre, donde también sacan en procesión a san Cosme y san Damián. Pero san Antonio o sant Antoni del Porquet es el titular de la iglesia.  ¡Muchas felicidades!

Fiestas de san Antonio Abad

La Ermita es una barriada agrícola. Siendo La Vila Joiosa una ciudad marinera, también se da enorme importancia a la agricultura donde los cereales y los cítricos, olivares y amendros son los protagonistas. Además de cepas, vides, etc… Y el cacao. De hecho, próxima a la Ermita se halla una era famosa por ser el lugar donde se realizaba la separación de la paja  y se reunían la gente de campo, mientras esperaba su turno, a comer, beber o ayudar en la faena.

Entre los eventos con los cuales se conmemora al santo, se halla la bendición de los animales, típica de la festividad de san Antonio.  De otra parte, se realizaba la procesión para pedir protección al santo.  No faltaban los conciertos de las distintas agrupaciones musicales, además del baile y la verbena o los puestecitos en la plaza donde se adquirían o productos diversos o caramelos y juguetes para los más pequeños. Este año habrá, el día diecisiete, la bendición a las cuatro, el concurso canino y la venta de buñuelos.

El domingo se celebra el evento que más me agrada de las fiestas de san Antonio: els burrets.   Tras la mira y procesión los participantes engalanan carros y carretas con productos del campo formando guirnaldas originales de gran belleza y se muestra la creatividad de quienes los decoran. Es difícil valorar cuál es la mejor dado que todas son diferentes y se pone gran empeño en la labor decorativa.

Comienza el desfile. Todos vestidos con el traje típico: el mocaor, la brusa negra y pantalón y ellas con la falta larga, el davantal, el mocaor a la cabeza y la blusa. ¡¡Unos trajes estupendos!  Nos trasladamos al campo del siglo diecinueve, más o menos o de inicios del veinte. Algunos burrets tiraban de los carros más pequeños y los otros iban soportados por tractores. Las casas de la Ermita se engalanaban con banderas y la iglesia con una efigie de san Antoni.  En los bajos, puestos de juguetería, algodón de azúcar y churros.

Al bajar, la carretera desciende por fincas valladas que encierran campos de color diferente. Se notaba aquellos donde las bolsas de agua subterránea se hacía presente porque tenían un césped bellísimo y los tréboles con las vinagretas de pensamiento amarillo manifestaban la próxima llegada del tiempo primaveral.  Este año noté florecillas de más colores: margaritas, unas flores blancas y otras lilas de las que aún no conozco el nombre… Y los limoneros con pequeñísimos frutos campaneando en la tarde desde las ramas. ¡Me ha encantado!

Sant Antoni
Sant Antoni

 

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