Las cruces de mayo. Una festividad que data de hace muchos años, en el reinado del emperador Constantino, y que perdura a lo largo de los años.
Hace unos días os comenté que os hablaría de la fiesta de las Cruces de Mayo, a las cuales había asistido el fin de semana pasado, y, como lo prometido es deuda y más vale tarde que nunca, os cuento un poquito su historia y cómo se vive en Cartagena.
Un poquito más sobre las Cruces de Mayo
Esta fiesta viene de la época del reinado del emperador Constantino y su enfrentamiento contra los bárbaros a orillas del río Danubio, la cual era muy difícil de librar.
Cuentan que, una noche, se le apareció la Cruz brillante de Cristo, con un mensaje que decía: “con esta señal, vencerás”. El emperador hizo construir una cruz y la puso al frente de su ejército, que obtuvo la victoria. Envió a su madre, Santa Elena, a Jerusalén, para descubrir cuál era la verdadera cruz de Cristo. Santa Elena descubrió tres cruces y las puso encima de un joven muerto el cual resucitó cuando le pusieron la verdadera.
En un principio, el hecho del sueño de Santa Elena y que éste fuera en el mes de María, bastó para el inicio de una costumbre. En las ciudades se erguían cruceshermosamente adornadas con motivos florales.
Normalmente esta fiesta se suele celebrar en el sur de la península y ha logrado perdurar a lo largo de los años a pesar de que han ido haciéndose los cambios pertinentes en su celebración.
Esta festividad se celebra en torno al tres de mayo, coincidiendo con la festividad de Santa Elena, y la ciudad y los barrios compiten para hacer la cruz más bonita y la más vistosa.
Los mantones de manila han suplantado a los recuerdos esotéricos; ahora la gente baila sevillanas por las calles y los escenarios, música que nada tiene que ver con la que se oía hace años.
Esta fiesta también abre una serie de festejos que se van celebrando en los barrios hasta septiembre.
No podéis dejar de venir a verla. Estáis invitados.