Ha sido un día magnífico hoy, introductor de muchas noches tremendas y felices. Estar con el Cor de Xiquets, ir a visitar a la familia y acabar aprendiendo física, no tiene precio.
Una noche movida ha pasado a dar una mañana saludable y magnífica, primero leyendo a mis compañeras de Metáforas. A continuación, junto al Cor de Xiquets disfrutando de nuestro párroco y sus homilías. Posteriormente, encontrando a una amiga a la que no veía hacía muchísimo tiempo. Más adelante, comer con la familia y, en estos momentos, trabajando en JpCalafat y en Dudeklatero. Además de ayudar a Ricard en sus tareas de física. Hoy, aparte, tuvo lugar la Cursa a peu y la segunda parte del Festum Alonis.
Buenas y físicas noches
Ahora que, yo diría por exceso de uso, no por falta del mismo, fallan la memoria, la vista, la atención, se disfruta la vida de otra manera, en descubrir, la vida, con unos ojos diferentes, valorando lo que se tiene de otra forma. Cualquier menudencia es motivo para una gran fiesta o un gran disgusto. Ya Ricard me lo advierte: con cualquier cosa ya me pongo contenta y tiro lo negativo hacia fuera para olvidarlo y que no vuelva más. No sin, antes, aprender dos lecciones: una, a que no vuelva a ocurrir y, dos, a saber darle una respuesta para que no me afecte. Esas son las dos lecciones en las que me hallo actualmente.
Aprender del más mínimo elemento: descubrir, por ejemplo, que nuestras plantas se ponen más bonitas cuando las riega Ricard. Parece mentira la forma en que los vegetales pueden mostrar su cariño. Si las riego yo, sí, crecen, se ponen grandes, pero no tan verdes, como si no me hiciera falta verlas así. En cambio, cuando las riega el chico, parecen resplandecer, como llamando su atención, como diciéndole que se alegre porque ellas lo aprecian, lo quieren. Y el animal , va constantemente detrás de él como si fuera un perrito, siendo un gato. A su padre y a mí sí nos mantiene a raya como adultos. En cambio, cuando él lo coge, se vuelve un peluche. Si lo cogemos nosotros, el animal nos muestra su desencanto poniendo una cara de “paciencia y resignación”, pero si lo coge Ricard es de “a ver a qué jugamos ahora”.
Me alegro de que no sea tarde para descubrir todo este mundo en nuestro entorno. Y de seguir emocionándome con la naturaleza terrestre, más que con la maquinaria fabricada por los humanos. Aunque de ambas cosas hay que darle gracias a Dios.
Buenas noches, dulces sueños y feliz descanso. Muchísimas gracias por todo. Y más a las personas que han visitado mi blog, mis artículos y han pulsado en los enlaces. En nombre de mi famila es una pequeña ayuda que sirve de mucho. ¡Mil besos!