¡Buenas!
¿Conocéis el libro Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí? Es el primer libro de la ilustradora Sara Herranz.
FICHA TÉCNICA
Nº de páginas: 160 págs.
Editorial: LUNWERG
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788416177448
SIPNOSIS:
«Primer libro de Sara Herranz, la nueva gran promesa de la ilustración española: intimidades de alcoba y secretos del corazón, lo sentimental sin tapujos, directo y afiladoUn paseo por el mundo de las relaciones sentimentales, del enamoramiento al desengaño, pasando por rupturas dramáticas que rompen el corazón en mil pedazo s, algo de sexo, fiestas y alcohol para olvidar. Al final, de nuevo el amor, quizá esta vez sea el verdadero.A través de sus sencillos dibujos en negro, blanco y un toque rojizo, relata la historia que podría sucederle a una chica cualquiera en una ciudad cualquiera.»
(http://www.casadellibro.com/libro-todo-lo-que-nunca-te-dije-lo-guardo-aqui/9788416177448/2497282)
Sweet Poppy y su valoración personal sobre el libro de Sara Herranz
Sinceramente, me he decepcionado mucho con esta obra. La portada promete, porque sí, es un libro que “te entra por los ojos”: una chica joven y guapa en la portada, cualquiera se moriría por saber qué hay tras esos ojos de perspicacia. Sin embargo, a la hora de la verdad, no es un libro que volvería a comprar principalmente porque el contenido es muy pobre. No me esperaba una novela ilustrada, aunque sí un libro capaz de llegar a la altura de otras obras que presentan imágenes, un gran trasfondo y por supuesto, argumento –no los mencionaré por eso de que las comparaciones son odiosas–.
Algo que diré a su favor: las ilustraciones son bonitas. Es cierto, Sara Herranz dibuja muy bien, tiene una prometedora carrera como ilustradora, la prueba de ello es que el libro consigue atraparte en una primera impresión, y eso puede contrarrestar con una ilustración equivocada. A pesar de lo mencionado anteriormente, es increíble cómo esta joven consigue con tan solo tres colores –blanco, negro y rojo– crear un dibujo completo y propio. Al mismo tiempo, logra cuajar una entidad única, suya. Cualquiera que viera una ilustración con estas características diría: “Es de Sara Herranz”.
Después de barajar los aspectos buenos y malos, he llegado a la conclusión de que si me hubiesen dado este tipo de información en el momento en el que iba a comprar el ejemplar, me habría ahorrado dieciséis euros. No pretendo ofender a nadie, pero es un libro que –desde mi humilde opinión– no está a la altura de su precio. Por eso, si tuviera que puntuarlo del uno al diez, le pondría un cinco.