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En señal de duelo...

Duelo por todos los inmigrantes, refugiados, huidos de las guerras, del hambre, de la intolerancia, de las masacres, de la maldad.

Una foto ha corrido por las redes sociales y por todos los medios durante el día de hoy.  Nosotros no vamos a exponerla porque es muy dura y todo el mundo ha tenido -o tendrá- ocasión de verla. Hemos guardado silencio en el grupo, en la web, aquí, en el dominio. Un silencio respetuoso, doliente, culpable, sincero, arrepentido, compasivo... Pero no era lo adecuado. Lo correcto era hablar sobre el estado de tantas personas en situación de riesgo. Niños, jóvenes y adultos de todo el mundo, no sólo sirios. En nuestro país, en nuestras comunidades, en todos los continentes, hay gente sin alimento, techo, ni seguridad. Con un entorno conflictivo, de guerra, narcotráfico, violencia, agresiones.

 

Cuál es nuestra responsabilidad

Deberíamos ocuparnos de nuestras familias, de nuestros trabajos y pensar en nuestra realidad que bastante tenemos nosotros. ¿Verdad? Cierto. Eso nos queda lejos... ahora no tanto. En nuestras ciudades hay muchos emigrantes iberoamericanos, africanos, asiáticos, que buscan vivir con tranquilidad. No ser ricos, ni tener el poder mundial. Son personas que desean tener una familia, un trabajo, unas mínimas comodidades y vivir en paz. Nada más. Y vienen a buscarlo en lugares donde, creen, que otras personas como ellas, pacíficas, trabajadoras, las aceptarán.

¿Tenemos responsabilidad en todo lo que ocurre en el mundo? Por supuesto que sí. ¡Claro que la tenemos. Comenzamos por el uso de la democracia. La usamos mal. Fatal. Si se usara la democracia como los atenienses -eliminando el aspecto de ejecutar a los corruptos aunque sí haciéndoles devolver todo que es el que no usamos- otro gallo nos cantara. Seríamos más responsables a la hora de votar o de no hacerlo. Porque en ello estriba nuestra responsabilidad: en informarnos de a quién votamos, de hacerlo o no y de permitir, o no, que las decisiones de esas personas a las que pusimos en el poder con nuestro voto o nuestra abstención,  sean ejecutadas y no dañen a nadie.

 Es una reacción en cadena. Nosotros votamos, unas personas suben al poder, se reúnen con otras y deciden el futuro del país, del continente, del mundo. Mientras servimos para votar, somos números útiles de voto. Cuando no hay sufragio, dejamos de ser útiles. Y ellos deciden sobre nosotros. Deciden si se envía a la gente a la guerra o deciden si es necesario expulsar a la gente de un país para obtener sus riquezas. Eligen como si jugaran al ajedrez y las personas fueran de piedra.

Guerras, inmigrantes, refugiados

 ¿Deberíamos hablar de Dios, del libre albedrío? La mayoría de los inmigrantes sudafricanos son musulmanes, animistas o de otras religiones cristianas. O ateos, comunistas.  Creo que Dios tiene bastante con evitar que nos carguemos el planeta a base de tirar bombas nucleares en la fosa de las Marianas o en el Pacífico o de desesperarse viendo cómo los científicos asiáticos y norteamericanos intentan "controlar el tiempo atmosférico" mientras el resto de los países, "contenticos" de poder aplicar los "avances" y resultados, bombardeamos las nubes para tener sol durante el año y favorecer el turismo.

Nos hemos cargado más de la mitad de los árboles del planeta. "Da igual, hay muchos".  Dejamos que la gente se muera de hambre o los soldados los amenazan, violan, asesinan. "Hay mucha gente en la Tierra, todos no cabemos". "Hay mucho terreno para vivir, que se vayan a otro lugar". Nos quejamos, luego, de ciudades superabarrotadas, de seguías pertinaces y de enfermedades de varios tipos.  Somos personas llenas de contradicciones. No asumimos las responsabilidades de nuestros actos, queremos todos los derechos pero no ocuparnos de nuestros deberes.

Pero, al final, nos queda hablar de los "electos" por nuestros votos. Elegidos por sus partidos. Personas que, supuestamente, tienen que dar ejemplo. Y que no lo dan. ¿Cómo puedo fiarme de las personas que están en el gobierno, sea cual sea su partido, si están permitiendo que fallezcan nuestros parientes y amigos, negándoles el derecho a una sanidad justa? Cómo confiar en unas personas que permiten el envío de arma  a los soldados, en las guerras, y no abren la puerta a la población que huye de esa misma guerra en la cual, mi gobierno, ha participado con rifles y bombas.

Por algo tenemos que tener cuidado a la hora de votar y enterarnos de a quién votamos. Tenemos que estudiar para evitar los errores del pasado y progresar, no volver a la Edad Media, a los asesinatos, a las matanzas y al servilismo. No dejarnos llevar por las apariencias y ser críticos, preguntarnos, no juzgar pero sí inquirir, investigar hasta el fondo para no cometer errores. Hemos de cuidar el planeta, a los seres humanos, a todo lo bello e impedir los horrores que, nosotros mismos, formamos

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